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Piss
Meamea

Entre los humanos no existe estereotipo alguno sobre la postura adoptada para orinar por cualquiera de los dos sexos.

Dorada savia interna generada por los riñones de los humanos. Se caracteriza por ser virtualmente inagotable, lo que le proporciona gran cantidad de usos aparte del de dar de beber a los tigres.

Clases de meadas Editar

Maremoto

Procure no aguantarse mucho la orina o podría provocar un tsunami

La meadita en la ducha Editar

¿Quién no ha disfrutado alguna vez de este grato momento de relax?. El agua de la ducha, el calorcito, el pisecito... Puede hacerse si eres muy guarro, guarro, dejando caer el pis y notar el calorcito en los pies, o si eres sólo guarro de grado medio, mear apuntando al agujero por donde cuela el agua, así además de no manchar, practicas la puntería.

La super meada de borrachoEditar

Las meadas son famosas por su grata sensación de satisfacción, pero ninguna (ni la de la ducha) es comparable con la super meada de borracho. Esta está más indicada para los chicos que para las chicas, pueden hacer más escénica la situación. Estás mareado, bebido, si apenas coordinas, sales del bar, encuentras un contenedor, un arbolito bonito, un garaje, esquina o un coche de grandes ruedas, te la sacas, abres bien las piernas adoptando una pose relajante, te arqueas y miras al cielo mientras comienzas a notar ese interminable chorro. ¡Qué sensación!. En un W.C. y si las paredes están limpias puedes aumentar el disfrute de esta meada apoyando, según meas, tu cabeza sobre la pared, soltar las manos y quedarte ahí en estado catatónico mientras ves el chorrito caer al agua o cerrando los ojos y olvidándote hasta de que meas, mucho ojo con eso último, que sino tus zapatos pueden acabar de color amarillo.

Mear fuera de casa Editar

Hay momentos en la vida en los que cuando una persona se está meando no puede encontrar un lavabo público a mano para poder mear, o está de paseo lejos del bullicio o le da cosa entrar en el lavabo de un bar sin beberse un mísero vaso de agua. Aunque entrar al lavabo y pedir un vaso de agua del grifo es peor, sin duda.

Niño meando

Cualquier precaucion al disponerse a mear es poca

Así pues, sabemos que no podemos ir a mear a ningún sitio. Incluso puede ser peor, a lo mejor estamos acompañados. Entonces es cuando el dolor interno aumenta exponencialmente, nos hablan y ni siquiera escuchamos lo que dicen. El cerebro se ha saturado completamente, solo piensa en mear; miras por la calle y solamente ves grifos, fuentes, gente sorbiendo de pajitas, pañales de bebé, cataratas del Niágara aunque estés en Burgos, monzones, tormentas tropicales, alguien te invita a viajar a Venecia...

Los niños lo tienen más fácil. Sueltan todo tal cual y ya vendrá su madre a limpiarle cuando los viandantes que se acercaban comenzaban a desmayarse al paso. Luego la cosa tampoco era mucho más complicada. Te entraban ganas de mear, y tu madre te ponía delante de un neumático de un coche, te bajaba los pantalones y ya está.

Alguno descubrió su afición a la lluvia dorada de pies en aquellos años. De mayores la cosa está más complicada para sacarse la churra en mitad de la calle y mear en el neumático de un coche. Más que nada porque la altura de la cintura está un poco más arriba y parecería que estás intentando rellenar el depósito de gasolina de forma poco ortodoxa. Las farolas y demás también están mal vistas, y ya no digamos los pies de las señoras. Cuando uno está borracho no hay lugar imposible para mear. La facilidad con la que el alcohol nos llena la vejiga nos hace estar meándonos desesperadamente cualquier noche, con lo cual con la oscuridad y la locura etílica terminas meando en cualquier sitio. Como por ejemplo, el rellano de una escalera, la barra del bar o la copa de un árbol. Todo puede pasar un sábado por la noche.

Está mal visto hacerlo de día. De noche también, pero nadie te ve, excepto esos señores con uniforme, porra y pistola que se ponen muy serios si se topan contigo en ese estado. Con lo cual no hay más opción que aguantar.

Clasificación de personas según su forma de mearEditar

Peligro

Cuidado donde vas a mear

Después de intensos estudios y largas investigaciones, los doctores en urología, el ruso Urinoski y el japonés Temeotukuka, han definido el carácter del hombre según su forma de orinar y han hecho una realidad la frase "Dime como meas y te diré quien eres". Las conclusiones a las que han llegado son las siguientes:

  • El Científico: Mira al suelo mientras mea y al mismo tiempo examina las burbujas y hace experimentos sobre la presión del chorro.
  • El Marrano: Mea toda la parte externa del inodoro o se mea en el lavamanos si encuentra todas las tazas ocupadas.
  • El tonto : Se desabrocha la bragueta, se saca una punta de la camisa y se mea en los pantalones.
  • El Pulgarcito: Dura varios minutos buscándosela entre la bragueta y al final decide bajarse por completo los pantalones para poder sacarla.
  • El Fanfarrón: Se desabrocha cinco botones para sacársela cuando dos hubieran sido suficientes.
  • El Infantil: Dirige el chorro hacia arriba y hacia abajo, intentando llegar más alto o cazar un insecto, o trata de jugar a las guerritas tratando de aplastar una colilla de cigarro.
  • El Sinvergueza: Deja escapar un silencioso pedo, luego olfatea y mira acusadoramente al vecino.
  • El Nervioso: No encuentra la bragueta, se desgarra el cinturón y se arranca los botones o la cremallera.
  • El Práctico: Mea sin agarrársela y al mismo tiempo se arregla la corbata.
  • El Pulcro: Se la saca con dos deditos, hace bajar la taza antes y después de orinar, luego dura 10 minutos lavándose las manos.
  • El Sociable: Le gusta hablar con el de al lado mientras mea.
  • El precavido: Le gusta orinar sentado en la taza por si acaso quiere salir otra cosa.
  • El Goloso: Cuando orina lanza unos suspiros de alivio que cualquiera cree se está corriendo tras hacerse una paja.
  • El Tímido: No puede mear cuando alguien lo mira, hace como si ya hubiera meado, se cierra la bragueta y se escabulle silenciosamente.
  • El distraido: Se mea los pantalones y los zapatos, luego se va con la bragueta abierta y no se da cuenta hasta que alguien se lo advierte.
  • El degenerado: Le gusta mear a su novia en vez de follársela.

Curiosidades Editar

  • La justicia redujo el alquiler de un apartamento porque los inquilinos podían oír a sus vecinos cuando hacían pis.

Se vieron favorecidos por una reducción del 10% en el alquiler de apartamento. Según establecieron los jueces cierta polución sonora en un apartamento es esperable. Pero escuchar, clara y distintivamente el sonido de una persona orinando es irritante. Pero no soluciona el problema en sí mismo. No se trata solamente del sonido propiamente dicho sino conocer exactamente la fuente de la cual provenía y escuchar todo con perfecto detalle. Es muy incómodo cuando uno está sentado en silencio cenando en el comedor.

  • Concha Velasco abandera un movimiento en contra de la verguenza sufrida al mearse encima.

Están planteando rodar un nuevo anuncio con Bibi Andersen, rodado por Almódovar, en blanco y negro. El argumento del anuncio es que una antigua prostituta, rehace su vida y tras años descubre que se ha casado con un cliente que en una ocasión lo violó. Entonces, cada vez que lo ve se mea encima. Se comenta que pueda aparecer Penélope Cruz como mejor amiga de la prostituta.

Ver tambiénEditar

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